Para comprender porque los hombres se convertían en piratas, y cómo vivían, resultaba útil analizar cómo era la vida de un marinero "normal". La vida en el mar era dura. El Docor Samuel Johnson afirmó: "Ningún hombre se hará marinero si no acepta la idea de estar en prisión, pues vivir en el mar es estar en una prisión con la posibilidad de rehogar".
Oportunidades en tierra
Durante la Edad Dorada de la Piratería (1690-1730) había pocas posibilidades de empleo para los hombres, mujeres y niños de baja alcurnia. La mayoría era analfabeta, y las tres quartas partes de la población de Inglaterra provenían del medio rural y vivían en una pobreza extrema. La vida rural era tan dura como intentar ganarse la vida en una ciudad. Unos pocos jóvenes afortunados pasaban a ser aprendices de un oficio, pero un gran número recurría a la delincuencia para poder comer o evitar las prisiones de los acreedores.
La marina mercante ofrecía, al menos, la oportunidad de aprender un oficio. Un marinero podía dominar todas las tareas requeridas a bordo, y luego ser contratado en otro barco por un salario superior. También podía aprender oficios como el de botero o carpintero que podía explotar posteriormente en tierra. Pero muchos hombres se apuntavana una vida de aventuras en alta mar sin demasiado conscientes de los horrores que los esperaban.
Muchos chicos jóvenes se veían por el mar como alternativa a la vida en las calles, como deshollinadores, o realizando cualquier otro tipo de travajo infantil peligroso y difícil. Los Pánfilo, con tan sólo ocho años, firmavan para ser grumetes. Realizaban todo tipo de tareas, desde limpiar la cubierta hasta pulir el cobre. Además, se utilizaba a niños como "encargados de la pólvora", llevando pólvora desde las bodegas hasta la cubierta de cañones. En unos pocos años, un niño acabaría realizando todas las tareas de un marinero adulto.
Royal Navi
Una vez a bordo, la vida de un marinero era brutal. La vida en un barco era peligrosa y difícil, tanto para un marinero de la Armada como para un pirata, pero el marinero de la Armada era un auténtico prisionero. Pasaría meses seguidos en el mar y, cuando el barco atracaba en un puerto, pocas veces se le permitía bajar a tierra, para impedir que desertara. La disciplinaera dura. El capitán era Dios. Si un capitán sádico no estaba contento con determinados miembros de su tripulación, podía hacerlos trabajar hasta mmorir, o incluso castigar brutalmente por la infracción más ínfima, como un saludo incorrecto.
El castigo más frecuente era la flegelación. El capitán decidía el número de latigazos, que se estipuló formalmente en 1755. Normalmente, el mínimo de atigazos eran 10, 50 provocarían heridas graves, y 100 solían ser mortales. El látigo utilizado era el infame gato de 9 colas, una cuerda de cuero o cáñamo con nueve puntas, con al menos tres "nudos de sangre" ligados al extremo de cada madera. Esta arma era brutal podía fácilmente penetrar la piel hasta el hueso. Para aumentar aún más la tortura, se solía restregarse vinagre o sal a la herida. En la Armada, el látigo de gato se quardaba dentro de una bolsa roja atada al palo, y todos los marineros temían "dejar salir al gato de la bolsa".
La esperanza de vida media de un marinero era de 30 o 35 años, comparados con más de 50 años para uso que permanecieron en el suelo. Un marinero llevaba la vestimenta que tenía puestas el momento en que se alistaba y, normalmente, también dormía con ella. Era demasiado caro comprar ropa nueva para la vestimenta que tenía puesta en el momento en que se alistaba y, normalmente, también dormía con ella. Era demasiado caro comprar ropa nueva para unos marineros que cobraban un sueldo normal, por lo que seguían llevando la mkisma ropa hasta que se desintegrara en jirones. Una muda de ropa completa podía costar a un marinerohasta dos meses de salario. en duro y cruel contrarse, los oficiales, que eran los hijos segundosde familiasde nobleza, tenían sus propios baúles de ropa hecha a medida.